lunes, 17 de octubre de 2011

Mannen gannen no futoboru (El grito silencioso), de Kenzaburo Oe


Novela difícil de comentar, más que nada porque poca cosa puede hacer uno para poder expresar la violencia interior que transmite este libro. Es, sin temor a equivocarme, una obra maestra. Kenzaburo Oe, premio Nobel de literatura de 1994, no solo escribe de maravilla, sino que realiza un elaborado análisis de la psique humana que deja al lector avergonzado, despojado de toda protección mundana y humillado por sentirse humano. Oe nos quiere decir claramente que el ser humano es el ente más complejo que ha existido jamás, y a la vez el más estúpido. Estamos ante tal magna obra que justifica por sí sola el galardón que le otorgaron.


 Portada de la magnífica versión traducida al castellano


Dos hermanos, Mitsusaburo y Takashi, vuelven a su tierra de origen en Shikoku para arreglar ciertos trámites. El viaje no es más que una excusa de Takashi para comenzar lo que él denomina una revolución, un levantamiento contra el llamado “emperador del supermercado” que domina su pueblo natal gracias a sus negocios. Takashi entrenará a un equipo de fútbol en el pueblo, lo que le servirá de excusa para que vaya germinando el espíritu revolucionario entre los habitantes. Mitsusaburo irá comprobando cómo el complejo plan tramado por su hermano se va volviendo en su contra y será el espectador de una vorágine de acontecimientos que nos mostrarán lo peor del ser humano. Los dos hermanos, a su vez, irán descubriendo sus propias raíces, encarnadas en los personajes de su abuelo y el hermano de este, que se enfrentaron hace décadas en el mismo poblado. Las personalidades de sus antepasados se verán reencarnadas en los mismos Mitsusaburo y Takashi, y estos comprenderán que no habrá otro futuro posible para los dos, pues están destinados a repetir la historia.  

Lo primero que me gustaría comentar es el fabuloso título que han elegido para la traducción: El grito silencioso. El título original era bastante complicado de traducir, pues sería algo así como “fútbol en el primer año de la era Mannen”, que si bien tiene relación con la trama, no atrae al lector. El título elegido para su versión española no podía ser más acertado: la novela es un continuo grito silencioso, una violencia interna, una ira contenida que espera ser liberada al final de la novela. Es elogiable cómo Oe nos transmite esa furia reprimida que el lector va sintiendo cómo le embarga, y que nos hace comprender que todo puede estallar de un momento a otro. Además, la traducción de Miguel Wandenbergh es sencillamente perfecta, si es que una traducción puede llegar a serlo.

Portada de la edición de bolsillo japonesa

Los dos personajes protagonistas están magníficamente perfilados. Mitsusaburo, a través del cual presenciamos toda la acción, no es un simple observador; supone el reverso de la moneda cuya cara es su hermano Takashi. Este último, con una personalidad atractiva y atrayente, ejerce una influencia indiscutible en todo individuo que se cruza en su camino; justo lo contrario de Mitsusaburo, que no goza ni de la mísera comprensión de su mujer, tan fascinada por Takashi. La revolución de Takashi no es más que una mera justificación de su ego. Protagonista absoluto de su vida y de la de los que lo rodean, con este personaje Kenzaburo Oe nos muestra lo ridícula que resulta la egolatría, así como la peligrosa fascinación que esta puede llegar a ejercer sobre los demás. 

Como en prácticamente todas las novelas de Kenzaburo Oe, el hijo del protagonista es un discapacitado mental, en este caso, un bebé. Influido por su propia experiencia, el autor trata de justificar la existencia del disminuido, a veces con un lenguaje duro pero necesario. Más adelante comentaré otra obra del autor cuyo tema principal es este precisamente.

Las novelas de Kenzaburo Oe son duras. Nos muestran el lado oscuro del ser humano y hay una leve atmósfera grisácea humeando por su obra, un ambiente pesimista y desesperanzado. Sin embargo, también nos presenta hay una tenue luz, una posibilidad, aún escasa, de corregir el destino, que no quiere decir que sea aprovechado por los personajes de la novela. 

Sinceramente, El grito silencioso no es fácil de leer. Debe ser digerida poco a poco, sin atragantarse, valorando los matices y tratando de comprender lo que Oe nos intenta transmitir, nada menos que la puerilidad y frivolidad humanas, pero siempre con un halo esperanzador, aún casi imperceptible.

11 comentarios:

  1. Con eso último de debe ser digerida poco a poco, sin atragantarse me has recordado a mi lucha continua contra la metamorfosis de Kafka y ahora con El proceso de Kafka también :P ¿los has leído? creo que voy a lleagr a hacer una lista muy larga de libros que comprarme si sigo leyendo tus post xDD

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  2. Pues no, la verdad es que no he leído nada de Kafka, pero sí que hay que reconocer que es una referencia continua en la literatura moderna japonesa, como el mismo Kenzaburo Oe

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  3. Estimado Carlos:

    Mi traducción no puede ser perfecta, por muy perfeccionista que sea uno, pero agradezco sinceramente tus elogios. Lamentablemente, en nuestro país ni saben quién soy...

    Miguel WandenBergh

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    1. Estimado Miguel:

      Gracias por los comentarios. Es todo un honor que tan admirado traductor sea lector de este blog. Te aseguro que los que nos dedicamos a la traducción de japonés sabemos quién es Miguel WandenBergh. Espero que algún día tengamos la oportunidad de charlar.
      Un saludo

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    2. Buenas tardes, nada sé de japonés, pero admiro a los traductores por la ardua tarea tras los telones literarios que realizan en pos de acercarnos otras narraciones lejanas a nuestra cultura y a nuestra historia personal. Creo que el nombre de Miguel WandernBergh nunca lo olvidaré a partir de esta lectura. :) un libro para degustar a pequeños sorbos, desde luego, y más profundo de lo que puede parecer por su resumen argumental. Un abrazo al creador del blog y al traductor, desde mis palabras, Laura.

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    3. Laura: tus elogios me apabullan y me llenan de orgullo al mismo tiempo.

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    4. Carlos: ¿Sigues viviendo en Hiroshima? Hace poco volví a esa ciudad después de 31 años... viajo con frecuencia al Japón, y si pudiéramos coincidir algún día en Nagoya o en Osaka, dímelo.

      Saludos,
      Miguel

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    5. Carlos: ¿Sigues viviendo en Hiroshima? Hace poco volví a esa ciudad después de 31 años... viajo con frecuencia al Japón, y si pudiéramos coincidir algún día en Nagoya o en Osaka, dímelo.

      Saludos,
      Miguel

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    6. Laura: tus elogios me apabullan y me llenan de orgullo al mismo tiempo.

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  4. Creo que los títulos deberían traducirse lo más literal posible.-
    El título, por lo menos en mi caso, jamás "atrae mi atención" para leer un libro.-
    Y creo que la mayoría de los lectores, cuando compran un libro, compran al autor.- Y además, ya saben, por criticas leídas previamente, de que se trata el libro.-
    Y no está de más decir que el "oximorónico" título de marras, de fabuloso, por lo menos, no tiene nada.-
    De japonés no sé nada, pero me da la impresión que el traductor logra transmitir "la música" del original, lo más difícil, sin duda en una traducción.-
    Estoy de acuerdo que K. Oé es excelente.-

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    1. Agradecido también por los elogios, y de acuerdo totalmente con el título que impuso el editor. Personalmente, hubiera preferido otro más cercano al original (literalmente, "Fútbol del Año 1 de Mannen"...

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